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Alfredo Canteli Fernández
 

Estimado socio:
En la presentación de esta nueva revista quisiera que mis primeras palabras fueran de saludo y agradecimiento a todos los socios, por su incondicional apoyo a lo largo de los cuatro años que llevo al frente de la sociedad.
Era una vieja aspiración de la Junta Directiva que presido y mía propia, el contar con una publicación de entidad, que sirviera no solo como vía de comunicación, sino que se convirtiera en un foro permanente de participación en el que los socios plasmaran sus opiniones e inquietudes, sus sugerencias y en general todo aquello que pudiera contribuir al engrandecimiento de nuestro Club.

Hemos querido que este primer número viera la luz precisamente al cumplirse los cuatro años de nuestra toma de posesión, 11 de Septiembre de 1999, y en ella pretendemos plasmar cual ha sido nuestra actuación en este periodo.
Cogíamos la responsabilidad de la gestión de la sociedad en un momento muy delicado, con un futuro que yo al menos calificaría de incierto. El ambiente social no era bueno, el patrimonio, a la vista estaba, se iba deteriorando de forma preocupante, y la situación económica no era la mejor, ante la imperiosa necesidad de hacer inversiones importantes que sanearan y pusieran en valor nuestro patrimonio, un patrimonio que tanto nos había costado a través de los años.
Si a esto añadimos la marcha de la Sala de Bingo (en el año 1998 le costó a la Sociedad 114 millones de las antiguas pesetas, entre inversión y pérdidas directas), el pleito de expulsión del local de la calle Milicias, en el que en el mejor de los casos nos daban cinco años de permanencia o la situación del Campamento de Villamanín, la verdad es que no era para tirar voladores.

Han sido cuatro años de intensa dedicación, de muchos problemas y donde tengo que reconocer que tan sólo con el trabajo de todos los compañeros de la Junta Directiva y el fenomenal apoyo de los socios se logró este cambio tan espectacular.
A la vista están todas las realizaciones, pero hay que destacar fundamentalmente su gran nivel y que todas las dependencias están a disposición de los socios.
No voy a detallar todas nuestras actuaciones porque ello llenaría varias páginas, pero inevitablemente he de hacer referencia a algunas de ellas. A las obras ejecutadas en la planta baja del edificio destinada a la hostelería, con renovación y ampliación de las cocinas, mobiliario y decoración de comedores, salón Ules y cómo no esa magnífica sidrería, envidia de muchos y que tanto juego está dando.
En la primera planta, se crearon áreas específicas de estar, estudio y lectura y una sala Polivalente de gran calidad que está recibiendo exposiciones de artistas del máximo nivel, que antes era impensable que vinieran a nuestro Centro.
En la segunda planta, destacan la importante modificación de las salas de juego, área de informática, y la ampliación y dotaciones del escenario del salón de actos que permite prácticamente sin limitaciones todo tipo de espectáculos.
No quiero pasar sin citar en el exterior, la nueva área de juegos infantiles en sustitución de los vetustos y peligrosos situados en el arenero, el minigolf, que se está convirtiendo en un deporte de participación familiar, o las canchas anexas al Campo de fútbol, tres de baloncesto y dos de futbito.
Importantes mejoras en el entorno del Rincón Asturiano,y en la zona de la Bolera con la creación de una nueva área con fuente, mesas, barbacoas, y un nuevo hórreo que sustituye al anterior totalmente deteriorado.
Se ha recuperado el Campamento de Villamanín, sustituyendo las ya trasnochadas tiendas de campaña por unas magníficas cabañas nórdicas y actualizando y modernizando el resto de las instalaciones.
En la calle de Uría y Milicias se han hecho importantes inversiones que mejoraron sensiblemente su calidad, pero lo más destacable fue el haber solventado de manera muy ventajosa el pleito de expulsión, habiendo logrado con los propietarios un nuevo contrato por 25 años y la autorización para realizar obras que nos permitió dotar a la hostelería de una nueva cocina.

Pero si es importante todo lo que está a la vista, creo que es necesario también hablar de todo aquello que se hizo y está un poco más oculto y que era imprescindible realizar para un buen funcionamiento. Nuestra primera obra sólo la vieron los que por esas fechas pisaban el Club de Campo, la sustitución de un gran tramo del colector que estaba completamente hundido. Del salón de actos, de las salas de juegos, desaparecieron los cubos que recogían las goteras. Fue una obra difícil y costosa, pero está hecha. Se ha renovado la instalación eléctrica general y modificado la red de distribución de agua en la finca, a la que se le amplió y mejoró el cierre de forma sustancial.
Hoy podemos admirar en las vitrinas de la segunda planta todos los trofeos del Centro obtenidos en competiciones. Hoy podemos presumir de un magnífico archivo completamente nuevo, organizado y controlado, liberando bajo cubierta cuartos que ya han sido aplicados a otras actividades.
Se ha dotado al edificio de un plan de autoprotección y emergencia, con sensores de humos, cierres antipánico, nuevas puertas de emergencias, etc y todo tipo de señalización, cumpliendo así las exigencias de la normativa vigente.
Un tratamiento especial han tenido los minusválidos, con nueva rampa y W.C. en el edificio, rampa de bajada a piscinas y en general eliminando todas aquellas barreras arquitectónicas que dificultaban sus movimientos y creando dos plazas de aparcamiento específicas para ellos.
Importantísima la conexión de la red de saneamiento a la red general del Ayuntamiento, quedando así resuelto un problema histórico.

No se me olvida el hablar del Bingo. Este era uno de los principales problemas con el que nos encontramos. Un negocio con amenaza permanente de entrar en pérdidas y una plantilla muy antigua cuya liquidación era muy costosa. Tras muchas negociaciones, hemos llegado en Mayo de 2001 a un acuerdo con la empresa Crindes, S.L., cediéndoles en arrendamiento los locales de la Plaza Longoria Carbajal por un periodo de diez años y trasladándoles toda la plantilla. Fue una magnífica operación que nos produce unos ingresos muy interesantes, que nos permite mantener la propiedad del local, que nos libera de una plantilla ya muy antigua y que deja atrás la amenaza permanente de entrar en pérdidas.
Hay que destacar la labor realizada en materia de actividades, recuperando aquellas que estaban muy bajas y creando otras nuevas que están funcionando a plena satisfacción.
Por ser novedad en este verano, quisiera hacer una breve referencia al Campus Vacacional que durante los meses de julio y agosto se celebró en el Club de Campo. Era un concepto nuevo, que resultó muy bien, con una alta participación, que tendrá continuidad en próximos años y que vino a dinamizar la actividad en estos meses veraniegos.
Quiero destacar el buen momento por el que pasan nuestras agrupaciones. El Coro con sus 25 años a cuestas, ya es una referencia entre las masas corales de Asturias. El Grupo de Teatro recorre la región de forma permanente contando por éxitos sus actuaciones. El Grupo de Baile tras unos profundos cambios ya está en una buena línea y en cuanto a la Banda de Gaitas, que nacía hace poco más de dos años, ya está actuando a un buen nivel, no dudando se colocará muy pronto entre las mejores.

El Premio Literario Emilio Alarcos Llorach que tanta relevancia está teniendo a nivel internacional, el Premio Em-presario Siglo XXI, que promovemos con el patrocinio de la Fed. Asturiana de Empresarios o el Premio Amor al Deporte de reciente creación, son exponente claros de la vitalidad que tiene en estos momentos nuestro Centro Asturiano, cuya imagen y prestigio van creciendo día a día para orgullo de todos nosotros.
Cuando en la primavera del año 1999 tomaba la decisión de aceptar la petición de algunos socios para que optara a la presidencia del Club, y no siendo ajeno a la problemática que rodea a estas instituciones y más concretamente a la delicada situación por la que estábamos pasando, tenía muy claras varias cosas; en primer lugar, tenía que rodearme de un grupo de socios trabajadores que sintieran y conocieran la Sociedad, a la que había que dotar de una gerencia y una dirección administrativa estables, y que se gestionara como una empresa a todos los efectos y cómo no, la gestión la teníamos que hacer pensando en el socio, único consumidor de los servicios que les íbamos a ofrecer.
Hoy podemos hablar de una estructura muy consolidada, donde todo el mundo sabe lo que tiene que hacer, con una plantilla que entendió perfectamente nuestro mensaje y que colaboró desde el primer momento para que los cambios no fueran traumáticos.

Soy consciente de que tenemos que mejorar en muchos aspectos, pero hemos recorrido un camino muy importante partiendo de una situación muy complicada. Hoy estamos en una magnífica posición para optar a las mayores metas.
Creo que el trabajo de un equipo compacto, donde cada uno siempre supo y fue responsable de lo que tenía que hacer, y el constante apoyo por parte de los socios, nos ha llevado a esta situación de privilegio. Y todo lo que hemos hecho hasta ahora, lo hemos hecho sin pedir ningún esfuerzo adicional a los socios; pero tenemos que seguir haciendo cosas, los niños necesitan un recinto específico, el tenis y el padel necesitan canchas cubiertas, el gimnasio se nos ha quedado pequeño, la piscina hay obligatoriamente que hacerla nueva, etc. En definitiva tenemos que seguir avanzando, tenemos que sacar adelante ese plan de obras del que tanto se habló en el último año.
Nosotros vamos a luchar con todas nuestras fuerzas por conseguir esa autorización administrativa, después seréis vosotros quienes decidáis cuando y cómo se van a ejecutar las obras, unas obras totalmente necesarias para asegurar nuestro futuro. Y si hasta ahora actuamos con la máxima prudencia tened la seguridad que esa va a seguir siendo nuestra línea.

Un cordial saludo.

Alfredo Canteli Fernández
Presidente

 

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